Soy Cata. Crecí en Aiguá, un pueblito en el interior de Uruguay, con una cámara en la mano y la costumbre de guardarlo todo.
Desde chica fotografié a mi familia en los días especiales y también en los normales. Hoy tenemos cientos de imágenes, y mirándolas entendí que las más valiosas no son aquellas en las que posamos, sino las otras: una carcajada a destiempo, un abrazo inesperado, una mirada que nadie más vio.
Así trabajo. Mientras fotografío, estoy atenta a lo que pasa sin que nadie lo planee: un gesto, un detalle, un instante que hoy quizás pasa desapercibido, pero que con el tiempo se convertirá en oro. Porque las personas cambian, algunas ya no están, y lo que queda son esos pequeños momentos.
Me encantaría contar tu historia tal cual es: auténtica, espontánea y única.